Tenemos la impresión de que las situaciones que merman nuestra energía y nos hacen sentir agotados son siempre producidas por grandes crisis ya sea en nuestro trabajo, en nuestras relaciones de pareja o relacionados con nuestra salud. Y que bastaría por ejemplo con cambiar de empleo, de pareja o que se nos haga un milagro y nos curemos de todos los males para que nos sintamos fuertes y vitales de nuevo.

El caso es que a menudo subestimamos ciertos pequeños hábitos cotidianos que son los que quizás están drenando nuestra energía, haciéndonos sentir cansados, constantemente ansiosos y mucho menos productivos y creativos de lo que querríamos. Con frecuencia consideramos estos hábitos comunes e inofensivos, cuando en realidad tienen un gran impacto en la química de nuestro cuerpo y en nuestro estado de ánimo.

He experimentado los tres hábitos que cito abajo, y debo decir que cuando dejé de practicarlos, mi vida se volvió más creativa, más clara, y llena de vitalidad. Igual veo que mis amigos más exitosos evitan estas prácticas, manteniendo su energía disponible para la creación.

Te invito a verificar si practicas alguno de estos hábitos en tu vida. Cambiarlos te traerá inmenso bienestar.

  1. Chismear: Es un hábito bastante perverso que drena de manera considerable tu energía. Al principio te da un sobresalto excitante cuando estás en el medio de la acción. Cuando estás en pleno chisme te sientes superior, sientes que entiendes todo lo que vive el protagonista de tu chisme. Y hay una cierta complicidad que se establece con la persona con quien estás chismeando. Pero no te equivoques. Como dice mi amigo Giorgio Sergio: “Lo que decimos de los otros es un espejo de lo que pensamos de nosotros mismos”. Chismear involucra a tu mente depredadora que intenta hacerle daño a la identidad de otra persona. Pero terminas por perjudicarte a ti mismo sumergiéndote en esa energía densa que te impide ser creativo, no te deja desarrollar tu imaginación, ser gentil y elegante. Recuerda que tus palabras e intenciones tienen un enorme poder. Te recomiendo fuertemente no malgastarlas chismeando. Así que cuando te encuentres en una situación tentado a chismear, has una pausa, respira profundo, revisa en ti que es lo que verdaderamente te esta molestando… ¿sientes envidia, rabia? Revisa que parte de ti está hablando, y qué es lo que vas a colocar afuera en el mundo. Y sobre todo, mira qué otra opción tienes, qué otra cosa más constructiva puedes aportar a la conversación. Coloca un tema creativo e inspirador sobre la mesa. Terminarás sintiéndote ligero y libre.
  2. Ser impuntual: Esta es una que tuve que aprender desde cero después de adulta. Explico: Soy venezolana, vengo de una cultura donde llegar tarde es la norma. Cuando alguien te invita a una fiesta a las 7pm todos sabemos que eso quiere en realidad decir que la fiesta comenzará entre 9pm y 10pm. Es casi imposible que una reunión social comience a tiempo. Aquí en Europa tuve que aprender mucho sobre puntualidad. Especialmente en Alemania donde los autobuses, los médicos, los plomeros, en todas las profesiones y áreas de la vida la gente es puntual. Asi que tuve que cambiar.La cosa es que cuando estás retrasado te sientes apurado, preocupado, estresado, y a menudo debes hacer la entrada triunfal a tus citas pidiendo disculpas por el retraso. Es un hábito estresante y fastidioso. Y al igual que el chismear, no es gentil ni elegante. Además –y lo peor de todo a mi juicio- es que cuando eres impuntual tu palabra pierde valor pues no estás haciendo lo que prometiste. Así que sugiero que si eres una persona impuntual conscientemente llegues 15 minutos más temprano a tu próxima cita. Experimentarás la paz interior del que no está apurado, y te sentirás en una especie de “actitud vacacional”.  Porque cuando planeas todo para llegar a tiempo puedes disfrutar más del viaje, del trayecto. La calidad de tu vida mejorará. Te sentirás más lleno de energía que de costumbre. No sabotees tus experiencias llegando tarde. Verás cuan gratificante es y cuan fresco y ligero te sientes cuando eres puntual.
  3. Quejarse: Este es otro hábito que al dejar de practicarlo se produce un cambio sustancial en tu vida. Quejarse te debilita y disminuye tu creatividad. Esta es una costumbre bastante generalizada que comencé a trabajar hace unos cuantos años junto a mi mamá. Estábamos pasando unas vacaciones juntas y cada vez que comenzábamos una conversación poníamos ese tono de queja de manera casi natural. Y nos dimos cuenta que cada vez que nos quejábamos terminábamos cansadas y de mal humor. Entonces sugerí que inventáramos una palabra que nos impidiera entrar en ese patrón de quejas. A mi mamá se le ocurrió la palabra MAGIA, me pareció poderosa y con mucho encanto. Así que cada vez que alguna comenzaba a quejarse de algo y la otra comenzaba a sentir la pesadez de la energía que llegaba, decíamos MAGIA y de inmediato algo cambiaba. Aún usamos esa palabra incluso a través de Whatsapp. Con este ejercicio hemos comenzado a reprogramar nuestro cerebro con un modo optimista. Es más fácil ser creativa o ver el lado positivo de las cosas cuando no nos dejamos arrastrar por la energía de la queja. Te recomiendo que revises tus hábitos en este sentido. Con solo observarte se producirá algún cambio. Y si estás bloqueado en la queja crea tu palabra mágica y adelante, sacúdete. Meditar también te puede ayudar a calmar tus pensamientos. Practica una meditación que resuene contigo y si no tienes una aquí puedes acceder a una mía gratis.

Ya verás como reduciendo el tiempo que inviertes en uno de estos tres hábitos tendrás más energía y serás más gentil contigo mismo y con los que te rodean.

Si te gustó este material, suscríbete a mi dosis mensual gratis.
Además te regalo la Meditación Pranayama de 7 Minutos.

No compartiré tus datos con nadie bajo ninguna circunstancia.

Leave a Comment

Error: Please check your entries!