Escuchar no es tan fácil como parece. Me di cuenta de eso durante una conversación con una amiga el otro día. Ella mencionó como su hijo era bueno en música, y en ese instante comencé a pensar en que mi hija no era buena en música sino en pintura. Mi mente perdió la concentración y dejé de escuchar la explicación de mi amiga, y solo esperaba que terminara para yo poder explicar lo interesante que es el hecho de que cada niño tiene sus talentos y cualidades propias.

Ella desarrolló más… algo sobre unas clases de piano. Y debo confesar que no estaba prestando realmente atención, a pesar de que estaba sonriéndole, mirándola y en silencio aparente.

¿Dónde estaba mi mente? Solo pensaba en ese fantástico dibujo que había hecho mi hija la semana anterior.

Cuando salimos del café me sentía agotada y terminé con la sensación de no haber compartido con mi amiga.

Esta situación me llevó a revisar cuantas de mis conversaciones son solo una comparación de mis historias con las de la otra persona, y me di cuenta que no tengo tan desarrollada como pensaba mi capacidad para escuchar.

Luego ocurrió el atentado contra Charlie Hebdo. Ahí corroboré lo que temía: nuestra capacidad de escucharnos los unos a los otros está más atrofiada de lo que sospechaba.

Continuando mi búsqueda me di cuenta de que hay dos situaciones donde si estoy abierta a escuchar: cuando estoy con mi hija y cuando estoy en cita con mis clientes en sesiones de respiración privadas y en grupo.

En esos momentos puedo entrar en silencio interior fácilmente, me vuelvo receptiva para poder leer qué está ocurriéndole al otro. En estos momentos soy capaz de captar mucho más de lo que dicen ellos con palabras. ¿Cómo hago eso?:

  • Hago contacto visual.
  • Espero que el otro termine su idea sin interrumpir.
  • Leo la expresión corporal, el tono de su voz, la expresión de su rostro.
  • Si tengo dudas hago preguntas.
  • Evito proyectar mis historias sobre el tema que expone el otro.
  • Sigo mi intuición y para eso necesito estar alerta y presente.
  • Mi respiración es por lo general calmada y suave. – Si necesitas trabajar en calmar tu respiración puedes ver mi video de las 21 Respiraciones aquí. Es gratis.

Asi que pasé la semana entrenando en el arte de escuchar. Aplicando lo que hago en mis consultas para así estar presente en el intercambio con otros.

Escuchar es un arte. Un arte que si muchos de nosotros fuéramos buenos en ella, digo REALMENTE buenos, nuestros intercambios serían de mejor calidad y se presentarían menos problemas de comunicación en lo cotidiano.

Desarrollar la capacidad de escuchar es uno de los regalos más grandes que te puedes dar a ti mismo y a los otros. A través de una escucha consciente puedes estar presente en el aquí y el ahora conectando con los otros a un nivel más profundo.

Esta semana quiero invitarte a escuchar. De eso se trata mi video hoy. Cuéntame como te va escuchando en los comentarios abajo. Dime si te es difícil, o más bien fácil. O comparte cualquier técnica que te haya ayudado a entrenarte en el arte de escuchar. Hagamos esto juntos. ¡Es mucho lo que ganaremos!

 

 

Si estás en Berlin participa en la Sesión de Respiración que se llevará a cabo el 31 de Enero de 5:30pm a 7pm en Schöneberg. Practicaremos las bases de la meditación y respiración para plantar semillas para un 2015 dulce y enriquecedor. La sesión será en inglés.  Pulsa aquí para saber más e inscribirte. 

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