Mi primera meditación… Me senté en el piso con las piernas cruzadas y la espalda derecha, tal como lo explicaba el casete de meditación guiada que me había prestado mi amiga Shenny. Estoy lista para meditar. Me siento inspirada y confiada en que la meditación me traerá la calma y el foco que tanto necesito en este momento. Cierro los ojos y comienzo a respirar inspirando y exhalando de manera consciente. De pronto un pensamiento viene a mi mente: “No debo olvidar comprar queso y ensalada para la cena, y de llevar el carro al chequeo”. “Ah, y corregir el documento para la reunión de mañana y, y, y…”.

Me doy cuenta de que en realidad no estoy meditando o vaciando la mente como indica la grabación. Mis pensamientos están ahí, radiantes y más activos que nunca. Enseguida comienza a incomodarme la espalda y me duelen las piernas. Abro un ojo, veo la hora y me doy cuenta que me faltan aún 7 minutos para terminar la sesión. Pienso: “Uff, esto no es para mi!”. Hago un ultimo esfuerzo y termino por abandonar. En lugar de la prometida experiencia de calma interior, termino en una pelea abierta con mi mente. Me juzgo y me digo: “No estoy hecha para esto”, y el día siguiente encuentro una buena excusa para no vivir esta aburrida pesadilla de nuevo.

¿Suena familiar?

Si, la meditación es aburrida… para la mente. La mente está acostumbrada a saltar de un pensamiento a otro sin restricción. Cuando intentamos controlarla e imponer un poco de orden, se puede sentir como una gran pelea. No es una sensación agradable.

¿Cómo abordar la meditación entonces? Es bastante más simple de lo que creemos. Podemos decir que la meditación es una técnica de entrenamiento de la mente. Así como los atletas entrenan los músculos en el deporte, la meditación entrena la atención, la capacidad de enfocar la mente. Y como en el deporte, hay días buenos y días más difíciles, pero entrenar es lo que nos ayudará a fortalecer los músculos y crear momentum. Así que no hay una mala o buena meditación en si. Solo con sentarte ya has hecho un excelente trabajo. Hayas tenido una meditación enfocada (donde experimentaste una profunda calma e incluso un estado de gracia), o hayas estado en un estado mental de mono-loco con la mente saltando por todas partes, haciendo tu lista de compras y de mas, con el solo hecho de haberte sentado ya has realizado un excelente trabajo. Así como en el deporte también hay puntos de resistencia a ser cruzados. Una vez que los cruzas ya todo se hace más fácil.

¿Cómo funciona la resistencia a meditar?

Aprendí mucho sobre resistencia mental con el trabajo de Todd Herman, un psicólogo consultor de atletas profesionales y olímpicos. El explica que cuando quieres introducir en tu vida un nuevo hábito significativo – como una rutina deportiva o meditación – tu cerebro inicialmente inunda tu cuerpo con deliciosos neurotransmisores como serotonina y dopamina. Todo se siente de maravilla en los primeros dos días. Tienes energía, estas inspirado, y vas con todo! El tercer día comienzas a sentir resistencia. Lo haces pero no te sientes tan motivado como al comienzo. El cuarto día “Uff es más difícil”. En el quinto día buscas una buena excusa para no practicar. Y terminas por abandonar.

El quinto día es el momento en el que tus células están a punto de cambiar su configuración, dice el Sr. Herman. Están activas y están tomando una nueva forma. Pero aún no están completamente alineadas con el nuevo hábito, con las nuevas substancias que fluyen en tu cuerpo, así que interpretas esto como resistencia, pesadez, aburrimiento, y lo abandonas todo.

Lo bueno es que con solo estar consciente de la resistencia cambia la manera en que la manejas.

La próxima vez que estés incorporando una práctica de meditación a tu rutina diaria (digamos esta noche antes de irte a dormir), y sientas resistencia, ya sabes de lo que se trata. Como yo en mi primera sesión, no estás hacienda nada de manera incorrecta. Estás hecho para esto (cualquiera con una mente está hecho para esto). Solo necesitas darle a tus células un poco de ayuda y sobrepasar los primeros 30 días del periodo de resistencia. Una vez que logras eso comenzarás a disfrutar de manera distinta la meditación, incluso necesitarás tomarte esos minutos de calma y silencio interior a menudo.

Una meditación que hice para ti.

Puedes entrenar tu capacidad para enfocar la mente como si la concentración fuese un músculo. Pero en lugar de colocar mucha fuerza y peso en él, respira con soltura, ligereza y fluidez. Por eso en lugar de pedirte que luches para vaciar tu mente, grabé una meditación que incluye un mantra en sanskrito (mantra es una palabra o sonido que se repite para ayudar a la mente a concentrarse en un punto), para que tu mente pueda tener una referencia donde colocarse:

Babanam Kevalam (significa: el amor es todo lo que existe)

Endereza la espalda y escucha. Todo está explicado en el video. Sólo tienes que seguirlo. Pronto estarás disfrutando los beneficios de la meditación. Y cuéntame cómo te va meditando en los comentarios abajo. Me encantaría leer  lo que fue tu  primera experiencia de meditación.

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